jueves, 15 de abril de 2010

Primer acercamiento

De a poco fui tratando de acercarme, mientras no recibía ninguna respuesta aparente la incertidumbre se iba apoderando de mi, pensando en que pasaría si fuera a reaccionar de forma violenta. Sentí como su respiración se hacía más agitada como advirtiéndome de las concecuencias de mis actos, me armé de valor y finalmente posé mi mano sobre su cabeza, todavía sintiendo el tenso ambiente entre él y yo, de pronto hizo un repentino movimiento y poco a poco los escalofríos subían por mi brazo esperando el ataque que se veía inminente, cerré los ojos y no había alcanzado a sacar la mano cuando se enterraban en ella agujas tan punzantes que parecía que fuera a desgarrarme la mano y sacármela a pedazos del resto de mi brazo, escuché la carne desgarrarse como si sus caninos dientes me hubieran destrozado los músculos y los huesos al haber invadido su territorio y la sangre no se demoró en salir dejándome con la sensación de que ya nada volvería a ser lo mismo, me partía la mano en 2 sin poder hacer nada, el dolor ahogaba mis fuerzas para gritar y sacaba de mis ojos una lágrima sin poder desatar el ardor que sentía por dentro como si me hubieran reventado la mano con un chuzo a toda velocidad. De pronto, el dolor cesó, la sangre dejó de fluir y las dientes de a poco fueron soltando lo que quedaba de mi mano que ni siquiera me atrevía a mirar. Con tan sólo abrir los ojos pensaba que me hubiera desmayado de la impresión, ya había perdido la sensibilidad de mi mano,recordé como alguna vez había alguien descrito lo que significaba cortarse los nervios que dan la sensibilidad a las extremidades. Cubrí mi mano sin siquiera mirarla, no sentía nada, no me atrevía a mirar y de a poco iba perdiendo mis sentidos, cada vez menos en la mano y cada vez me sentía más débil, por la cantidad de sangre perdida sentía que sin remedio me desmayaría ahí en medio de la calle en la oscuridad y el frío de la noche, sin tener a quién acudir y a merced de mi atacante; me dormía, poco a poco perdía la conciencia de pronto ví como se acercaba hacia mi quién me había dejado en este estado, me arrastraba hacia su guarida, trataba de resistirme pero no tenía las fuerzas para siquiera pararme, ya sin sensibilidad por completo en mi mano , entre la poca conciencia que me quedaba posé mis ojos sobre un trozo de fierro que había a pocos centímetros de mí, pensé en agarrarlo y golpear a mi atacante, pero no tenía idea si prevendría el ataque y sería peor para mi provocando su furia, o en realidad era la única alternativa para salvarme que me quedaba.

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